Dubai Telegraph - Un año después del éxodo, la quietud invade la isla panameña que se tragará el mar

EUR -
AED 4.392152
AFN 77.725587
ALL 96.672854
AMD 453.321241
ANG 2.140553
AOA 1096.536528
ARS 1726.354217
AUD 1.702659
AWG 2.15391
AZN 2.033848
BAM 1.957275
BBD 2.408115
BDT 146.100104
BGN 2.008168
BHD 0.450751
BIF 3541.969294
BMD 1.195786
BND 1.51254
BOB 8.261226
BRL 6.227054
BSD 1.195601
BTN 110.003901
BWP 15.59175
BYN 3.377445
BYR 23437.408869
BZD 2.404612
CAD 1.615896
CDF 2678.561483
CHF 0.916074
CLF 0.026
CLP 1026.642284
CNY 8.316274
CNH 8.309949
COP 4352.661647
CRC 591.5458
CUC 1.195786
CUP 31.688333
CVE 110.34816
CZK 24.311169
DJF 212.515477
DKK 7.466943
DOP 75.116609
DZD 154.547848
EGP 55.98635
ERN 17.936793
ETB 185.990966
FJD 2.624154
FKP 0.867664
GBP 0.866562
GEL 3.222681
GGP 0.867664
GHS 13.061844
GIP 0.867664
GMD 87.292383
GNF 10491.906897
GTQ 9.173914
GYD 250.138509
HKD 9.333768
HNL 31.552779
HRK 7.535726
HTG 156.718106
HUF 380.793919
IDR 20077.249741
ILS 3.699996
IMP 0.867664
INR 109.878519
IQD 1566.280378
IRR 50372.492465
ISK 145.00113
JEP 0.867664
JMD 187.60138
JOD 0.847828
JPY 182.882941
KES 154.2563
KGS 104.572042
KHR 4808.623869
KMF 492.664252
KPW 1076.287842
KRW 1714.135323
KWD 0.366425
KYD 0.996351
KZT 600.612633
LAK 25718.381853
LBP 107067.187834
LKR 369.918778
LRD 221.18669
LSL 18.864417
LTL 3.530846
LVL 0.723319
LYD 7.51066
MAD 10.82726
MDL 20.110155
MGA 5344.027359
MKD 61.830948
MMK 2511.644633
MNT 4265.240494
MOP 9.612344
MRU 47.692942
MUR 53.990114
MVR 18.486994
MWK 2073.162374
MXN 20.62846
MYR 4.696452
MZN 76.243574
NAD 18.864417
NGN 1660.038615
NIO 44.003162
NOK 11.427375
NPR 176.006642
NZD 1.971959
OMR 0.45974
PAB 1.195601
PEN 3.998413
PGK 5.195916
PHP 70.549589
PKR 334.443043
PLN 4.207314
PYG 8023.046318
QAR 4.358485
RON 5.098113
RSD 117.393954
RUB 89.984025
RWF 1744.414623
SAR 4.485017
SBD 9.659173
SCR 16.575561
SDG 719.266256
SEK 10.540765
SGD 1.512418
SHP 0.897149
SLE 29.055949
SLL 25075.037148
SOS 682.114054
SRD 45.444057
STD 24750.35937
STN 24.518478
SVC 10.461884
SYP 13224.88667
SZL 18.858212
THB 37.434099
TJS 11.167016
TMT 4.185252
TND 3.42398
TOP 2.879166
TRY 51.908359
TTD 8.115116
TWD 37.536328
TZS 3067.191445
UAH 51.169262
UGX 4253.205295
USD 1.195786
UYU 45.244097
UZS 14548.964371
VES 428.660821
VND 31090.440337
VUV 142.978985
WST 3.248725
XAF 656.451714
XAG 0.010348
XAU 0.000223
XCD 3.231672
XCG 2.154824
XDR 0.815555
XOF 656.451714
XPF 119.331742
YER 285.072955
ZAR 18.876633
ZMK 10763.513161
ZMW 23.642818
ZWL 385.042658
Un año después del éxodo, la quietud invade la isla panameña que se tragará el mar
Un año después del éxodo, la quietud invade la isla panameña que se tragará el mar / Foto: MARTIN BERNETTI - AFP

Un año después del éxodo, la quietud invade la isla panameña que se tragará el mar

Ya no se escucha la risa de los niños correteando por las callejuelas de Gardí Sugdub. Todo cambió desde que hace un año casi todos sus habitantes indígenas huyeron de esa pequeña isla del Caribe panameño que será tragada por el mar.

Tamaño del texto:

La calma contrasta con la agitación de esos días de junio en que unos 1.200 gunas fueron llevados en botes hacia una nueva vida en tierra firme, una de las primeras migraciones planificadas de América Latina por el cambio climático.

Delfino Davies, quien tiene en la isla un pequeño museo con lanzas, tinajas y huesos de animales, cuenta a la AFP que detrás del éxodo llegó "la tristeza": "Ya no estaban los amigos, los niños jugando, todo quedó tranquilito como isla muerta".

De la escuela ahora solo quedan pupitres polvorientos y aulas vacías. Y muchas de las casas, de madera y caña, están con candados.

"Vacío. Nadie está. A veces me pongo triste cuando estoy acá solita", dice Mayka Tejada, de 47 años, en la diminuta tienda donde vende plátanos, ropa, juguetes, cuadernos o calabazas.

Ella, como Davies y otro centenar, decidió quedarse. Pero su madre y sus dos hijos, de 16 y 22 años, se mudaron a una de las 300 casas levantadas por el gobierno panameño en el nuevo barrio "Isber Yala", a 15 minutos en lancha y otros cinco por carretera.

Antes hacinada en sus 400 metros de largo y 150 metros de ancho, Gardí Sugdub es una de las 49 islas pobladas de las 365 que forman el paradisíaco archipiélago Guna Yala -también conocido como San Blas-, cuya desaparición, según estudios científicos, ocurrirá antes del fin de siglo.

- "Voy a morir aquí" -

En la penumbra de su choza de piso de tierra, sentada en una hamaca, Luciana Pérez, de 62 años, enhebra chaquiras amarillas para formar un collar. El lugar está impregnado del olor que despiden los tizones en el suelo, donde cuece hierbas medicinales.

"Nací en Gardí y voy a morir aquí. No se hunde nada. Los científicos no saben, solamente Dios", asegura. No teme, dice, porque desde niña en cada diciembre ha visto el fuerte oleaje y el agua que sube hasta inundar las casas.

Según Steven Paton, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), el mar subirá unos 80 centímetros con temperaturas atmosféricas, proyectadas para fin de siglo, de 2,7 grados Celsius por encima de niveles previos a la era industrial.

"La mayoría de las islas de Guna Yala están a unos 50 cm sobre el nivel del mar. Simplemente no van a aguantar. Quedarán bajo agua", explicó a la AFP este experto en monitoreo del clima.

Davies, de 53 años, recuerda que de niño ayudó a su papá a acarrear piedras, escombros y corales para hacer en las orillas de la isla rellenos que la agrandaran y mitigaran los embates del mar.

"Sacar a la gente de una isla para ponerla en otro lugar muestra la realidad que ya tenemos que afrontar en el planeta", declaró a la AFP la directora general de la COP30, Ana Toni.

- Siempre el mar -

Llovió temprano y hay que esquivar los charcos en los caminos terrosos de Gardí Sugdub. En Isber Yala, "tierra de nísperos" en lengua guna, las calles tienen aceras y están asfaltadas.

Las casas, 40 m2 de concreto y zinc, todas pintadas de crema y amarillo, disponen de inodoros en vez de retretes comunales y un trozo de tierra para sembrar. Están alineadas en bloques y a 2 km de la costa.

"Allá vivíamos apiñados y tenía que ir a buscar agua en botecito al río. Aquí llega una hora en la mañana y puedo llenar las cubetas. Y tengo luz las 24 horas", comparó Magdalena Martínez, una maestra jubilada de 75 años que vive con su nieta en la nueva barriada.

Los hijos de Tejada tampoco se arrepienten de haber dejado la isla. "Me hacen falta, pero están felices allá. Tienen donde jugar fútbol y caminar", se resigna la mujer, que borda molas -textil guna- mientras llegan compradores a su tienda.

No todo está resuelto. Aunque la escuela se mudó a Isber Yala, el centro de salud, deteriorado y sin agua, quedó en Gardí Sugdub.

"Antes venían caminando, ahora deben transportarse por tierra y luego por mar para llegar acá. Ha disminuido la consulta", lamentó el médico John Smith, de 46 años.

Algunos tienen un pie allá y otro aquí. Y hay quienes van a verificar que la choza que dejaron, cerrada o prestada a pobladores de otras islas, esté bien.

Esta semana el movimiento será mayor. Siete tinajas de chicha -bebida de maíz fermentado- están listas para la celebración del primer año en Isber Yala.

Martínez dice esperar contenta la fiesta. Pero su alegría se apaga un instante. Aunque quizás no lo verá, reflexiona, "las islas desaparecerán porque el mar reclamará su territorio".

Ese mismo mar que es lo que dice que más extraña.

F.A.Dsouza--DT