La fiscalía de Noruega pide más de 7 años de cárcel para el hijo de la princesa heredera
La fiscalía noruega solicitó el miércoles una pena de siete años y siete meses de cárcel para Marius Borg Høiby, hijo de la princesa heredera Mette-Marit, por violaciones y agresiones a cuatro mujeres.
"La violación puede dejar secuelas duraderas y destruir vidas", argumentó el fiscal Sturla Henriksbø en el penúltimo día del juicio en el tribunal de Oslo. "Puede ser algo que la víctima lleve consigo toda su vida", justificó.
Høiby, hijo de una relación de su madre anterior al matrimonio con el príncipe heredero Haakon, compareció bajo custodia en este proceso por 40 cargos que acarrean una pena total de 16 años de cárcel.
El joven de 29 años reconoce algunos hechos, pero niega las acusaciones más graves, sobre todo las presuntas violaciones cometidas contra cuatro mujeres que no estaban en condiciones de oponerse.
Vestido con pantalones vaqueros y un polo azul de manga corta que dejaba al descubierto sus brazos tatuados, Høiby, que no pertenece formalmente a la casa real, no reflejó emociones al escuchar la pena solicitada contra él.
El caso contribuyó a empañar gravemente la imagen de la casa real de Noruega.
Todo empezó el 4 de agosto de 2024, cuando la policía detuvo a Høiby por sospechas de haber agredido a su pareja la noche anterior.
Tras confiscar teléfonos y ordenadores, la policía encontró películas y vídeos que documentaban posibles delitos por los que fue acusado.
- "Con derecho a todo" -
Las cuatro presuntas víctimas de agresiones sexuales no se dieron cuenta de que habían sido víctimas de violación hasta más tarde, cuando la policía les mostró las imágenes y les explicó su carácter potencialmente delictivo.
Las presuntas violaciones se habrían cometido todas tras noches de fiesta, durante las cuales Høiby habría consumido alcohol y estupefacientes, y después de relaciones sexuales consentidas.
Una de esas violaciones habría tenido lugar en el sótano de la residencia del príncipe Haakon y de la princesa Mette-Marit mientras la pareja se encontraba en casa.
En su alegato, el fiscal Henriksbø describió a Høiby como alguien "que se cree con derecho a todo" y poco preocupado por consultar a sus parejas sexuales "cuando ellas se han quedado dormidas mientras él quiere más".
En el proceso, Høiby afirmó que todas las relaciones sexuales fueron consentidas y que no tenía la costumbre de mantener relaciones con personas dormidas.
En cuanto a las agresiones que habría infligido a mujeres, el fiscal lo describió como un hombre "presa de arrebatos de ira, celoso y que, sobre todo cuando está bajo los efectos (de sustancias), puede perder el control".
"Puede perder el control, gritar, lanzar teléfonos, incluso cuchillos, dar puñetazos en las paredes. Y hemos oído hablar de estrangulamientos, golpes y escupitajos", relató el fiscal.
"Marius Borg Høiby no es un monstruo. Ninguno de nosotros lo es. Todos somos seres humanos, con cosas buenas y malas. No debe ser juzgado por quién es, sino por lo que ha hecho", reforzó.
El viernes, el hijo de la princesa rompió a llorar al evocar la "presión mediática" que, según él, lo ha "borrado como persona".
"Ya no soy Marius; soy un monstruo. Me he convertido en el blanco del odio de toda Noruega", lamentó.
Høiby también es acusado de haber transportado 3,5 kg de marihuana, amenazas, ruptura de prohibiciones de contacto, daños a la propiedad, vulneración de la intimidad de la vida privada e infracciones de tránsito.
El joven alto, rubio y con barbilla incipiente pasó gran parte del juicio sin moverse de su asiento, dibujando, masticando chicle o consumiendo tabaco de mascar.
Tras la fiscalía, les tocará hablar a los representantes de las denunciantes, y luego la última palabra la tendrá la defensa, el jueves. No se espera el veredicto hasta dentro de varias semanas, o incluso meses.
A.El-Sewedy--DT