Dubai Telegraph - ¿Brasil es todavía el país del fútbol?

EUR -
AED 4.302284
AFN 73.79152
ALL 95.519449
AMD 435.016244
ANG 2.096485
AOA 1075.24958
ARS 1645.097597
AUD 1.631275
AWG 2.109797
AZN 1.981892
BAM 1.958678
BBD 2.358646
BDT 144.010393
BGN 1.953842
BHD 0.441885
BIF 3484.606239
BMD 1.171296
BND 1.495285
BOB 8.091856
BRL 5.851328
BSD 1.171011
BTN 110.654662
BWP 15.838139
BYN 3.304027
BYR 22957.405813
BZD 2.355251
CAD 1.602275
CDF 2720.332915
CHF 0.924557
CLF 0.026533
CLP 1044.257244
CNY 8.008679
CNH 8.011319
COP 4228.484753
CRC 532.678221
CUC 1.171296
CUP 31.03935
CVE 110.573169
CZK 24.35898
DJF 208.162768
DKK 7.472794
DOP 69.39913
DZD 155.197898
EGP 61.862878
ERN 17.569443
ETB 184.332752
FJD 2.573804
FKP 0.864375
GBP 0.866536
GEL 3.156613
GGP 0.864375
GHS 13.048374
GIP 0.864375
GMD 86.090628
GNF 10281.049662
GTQ 8.947071
GYD 245.000027
HKD 9.178453
HNL 31.179575
HRK 7.534009
HTG 153.404117
HUF 363.828077
IDR 20206.148134
ILS 3.462301
IMP 0.864375
INR 110.85774
IQD 1534.398042
IRR 1541425.818283
ISK 143.202224
JEP 0.864375
JMD 184.511138
JOD 0.830463
JPY 186.888564
KES 151.212171
KGS 102.405963
KHR 4696.898074
KMF 493.115923
KPW 1054.161689
KRW 1725.788327
KWD 0.360267
KYD 0.975926
KZT 536.774205
LAK 25704.095103
LBP 104948.141179
LKR 373.27534
LRD 215.225644
LSL 19.367393
LTL 3.458533
LVL 0.708505
LYD 7.431886
MAD 10.84181
MDL 20.25359
MGA 4859.707991
MKD 61.630591
MMK 2459.768137
MNT 4212.39697
MOP 9.45265
MRU 46.852263
MUR 54.793673
MVR 18.096215
MWK 2039.226662
MXN 20.366035
MYR 4.629553
MZN 74.8578
NAD 19.385473
NGN 1610.051947
NIO 43.004161
NOK 10.924685
NPR 177.047659
NZD 1.99224
OMR 0.450368
PAB 1.171016
PEN 4.118327
PGK 5.088989
PHP 71.536886
PKR 326.469566
PLN 4.248467
PYG 7340.724493
QAR 4.267324
RON 5.095253
RSD 117.349849
RUB 88.216818
RWF 1710.678122
SAR 4.393361
SBD 9.400748
SCR 16.337831
SDG 703.366245
SEK 10.85663
SGD 1.495983
SHP 0.874491
SLE 28.843226
SLL 24561.491489
SOS 669.395643
SRD 43.882586
STD 24243.466812
STN 24.890045
SVC 10.24697
SYP 129.485942
SZL 19.385253
THB 38.068064
TJS 10.984542
TMT 4.105393
TND 3.377726
TOP 2.8202
TRY 52.783411
TTD 7.962633
TWD 36.927473
TZS 3054.298954
UAH 51.608197
UGX 4356.364467
USD 1.171296
UYU 46.217522
UZS 14137.545157
VES 567.631891
VND 30861.312672
VUV 138.477201
WST 3.195077
XAF 656.916728
XAG 0.016026
XAU 0.000255
XCD 3.165486
XCG 2.110483
XDR 0.817235
XOF 655.342887
XPF 119.331742
YER 279.530362
ZAR 19.373273
ZMK 10543.070433
ZMW 22.218555
ZWL 377.156903
¿Brasil es todavía el país del fútbol?
¿Brasil es todavía el país del fútbol? / Foto: Pablo Porciúncula - AFP

¿Brasil es todavía el país del fútbol?

A golpe de 'jogo bonito', 'cracks' legendarios, cantera inagotable y cinco títulos mundiales, Brasil se ganó la reputación del "país del fútbol". ¿Pero la tierra del 'rey' Pelé aún merece este apodo?

Tamaño del texto:

Si una vez el mundo se rindió a los pies del juego pícaro y osado del eterno 10, así como de Garrincha y Ronaldinho Gáucho, la 'Canarinha' actual es muy criticada por ser incapaz de traer a casa la Copa del Mundo desde 2002 y el Balón de Oro desde 2007 con Kaká.

"Vivimos una baja. Antes teníamos más atletas de alto nivel", dijo recientemente a la AFP Edinho, hijo mayor del fallecido Pelé.

La crisis no escapa tampoco al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que reconoce que su patria "ya no hace el mejor fútbol del mundo".

¿Qué pasó con la que fue la carta de presentación de Brasil desde la primera conquista mundial, en 1958?

En primer lugar, el fútbol callejero, de donde salieron muchas leyendas brasileñas como Rivellino, Zico y Romário, está en vías de desaparición.

Niños y jóvenes ya no juegan al balón como hicieron durante décadas, hasta que el sol se escondía en playas, barrizales y potreros.

"Ya no hay nadie jugando en las calles. No se oyen historias de un pelotazo que rompió el vidrio de la casa de la vecina", lamenta Lauro Nascimento, en el intermedio de un cotejo de su club aficionado, el Aurora, en el norte de Sao Paulo.

- Barreras en la ciudad -

De niño, este trabajador del sector financiero, de 52 años, se quebró varios dedos de los pies por jugar descalzo en calles de tierra y piedras de su barrio Vila Aurora.

Pero ahora las calles de esta barriada están asfaltadas y en el potrero en que también se batían se construyeron dos edificios.

"Antes cualquier espacio libre era suficiente para hacer del fútbol una iniciación. Hoy son vistos como un excelente terreno para construir", apunta la historiadora deportiva Aira Bonfim, para quien la inseguridad urbana también ha alejado a los jóvenes de practicar el deporte 'rey'.

Manchado por el lodo azafranado y con su uniforme auriazul, Nascimento juega en una de las pocas "várzeas" (potreros de tierra naranja) que sobreviven en el norte de Sao Paulo en medio del gris del cemento.

Por este terreno maltrecho de césped y tierra naranja, él y sus amigos abonan 160 dólares mensuales.

Tener que pagar supone además una barrera para las clases bajas, semilleros históricos de los mejores jugadores.

Los niños pobres quedan a merced de travesear en las escuelas de fútbol gratuitas (apenas una de cada cinco es gratis, según un estudio independiente de 2021), en el colegio o en proyectos sociales.

Y muchas veces sobre grama sintética, que exige menos esfuerzos que las canchas irregulares, cuyas superficies se estiman claves para desarrollar la codiciada técnica brasileña.

Basta un recorrido por las ruidosas y pobladas capitales brasileñas para constatar la ausencia de balones.

"La pasión por el fútbol todavía existe, pero es una actividad que hoy no es tan fácil de practicar", resume Edson Nascimento, de 57 años, presidente del Aurora.

- De alegre a mecánico -

La caída de la práctica tiene "un impacto muy fuerte en nuestro fútbol", sostiene el investigador Euler Victor.

"Tenemos una generación gigantesca de brasileños jugando en Europa, pero poquísimos protagonistas", añade.

El último gran exponente, Neymar, brilló con la camiseta del Barcelona pero su imagen se ha difuminado entre polémicas y lesiones.

Las esperanzas están actualmente puestas en Vinícius Jr, atacante del Real Madrid, y el jovencísimo Endrick, de 17 años, a punto de emigrar del Palmeiras al equipo merengue.

Brasil sigue siendo el principal exportador y productor de futbolistas, pero recibe menos dinero por sus ventas.

En 2023 se pagaron 935,3 millones de dólares por 2.375 brasileños, un 19% menos que lo desembolsillado por los 1.753 negociados en 2018, según informes de la FIFA.

El retroceso puede explicarse por el auge de las contrataciones de agentes libres o las ventas precoces de jugadores a Europa (más jóvenes, más baratos).

Pero también por la dificultad de hallar astros que se diferencien en un balompié cada vez más homogéneo, que prioriza la táctica basado en el modelo europeo.

"El nivel técnico cayó bastante (...) El estilo de juego cambió y esa evolución ha terminado por quitarles parte de la creatividad a nuestros jugadores. Como resultado, nuestro fútbol, que solía ser más alegre, se ha vuelto más mecánico", sostiene Victor Hugo da Silva.

- Dificultades físicas -

En la escuelita del Flamengo donde se formó Vinícius Jr, en Sao Gonçalo, cerca de Rio de Janeiro, Da Silva entrena en una cancha de grama sintética a niños de entre siete y diez años.

Dos coloridos carteles gigantes con imágenes del atacante observan la práctica al caer la calurosa tarde carioca.

El portero Miguel, de nueve años, lleva el pelo tinturado de rubio, a lo Neymar. "¿Mi sueño? Jugar en las divisiones menores del Flamengo", cuenta.

Da Silva no cuestiona la pasión de la nueva sangre por el deporte más popular. Pero alerta sobre "dificultades" para formarlos debido a retrasos físicos que atribuye a la inactividad y el "vicio" a los aparatos electrónicos.

En Brasil hay más celulares que los 203 millones de habitantes y el 34% de la población de entre cinco y 19 años tiene sobrepeso u obesidad, según el Atlas Mundial de la Obesidad de 2024.

"Antes tomabas a un niño y ya había jugado en la calle, así que le dabas continuidad en educación y motricidad. Ahora no, muchos vienen muy crudos, sin experiencia, sin didáctica, sin coordinación motriz, y eso también se refleja en el juego", sostiene el DT.

- Y sin embargo... -

Robson Zimerman pasa sus días observando a jóvenes aspirantes a defender al Corinthians de Sao Paulo.

Las promesas de hoy, advierte, enfrentan mayores presiones: desde exigencias del mercado, como que sean polifuncionales, hasta lidiar con altas expectativas familiares y mediáticas.

"Antes solamente tenían que preocuparse por jugar", explica el ojeador.

Sin embargo, para la presidenta del Palmeiras de Sao Paulo, Leila Pereira, Brasil "nunca" perderá el calificativo de "país del fútbol".

Su 'Verdão' ha sido protagonista del dominio de los elencos brasileños en Sudamérica y en sus filas se labró a Endrick, por quien el Real Madrid pagó 65 millones de dólares con bonos, según la prensa.

Otros canteranos palmeirenses, Estevão y Luis Guilherme, prometen seguir sus pasos.

"Discrepo de quienes ven una baja de calidad. Si están pagando esos valores astronómicos...", afirma Pereira en un salón del club, decorado con trofeos y botines inmaculados.

- Fiesta en la favela -

La directiva, una de las mujeres más ricas de Brasil, es para muchos el rostro del fútbol moderno brasileño, con envidiables chequeras para Sudamérica y asistencias récords en los estadios... a costa de los menos pudientes.

"Con salarios absurdos para los jugadores, los clubes tienen que cobrar caros los ingresos, lo que aparta a hinchas como yo, devotos del Maracaná", deplora David Santos, hincha del Flamengo, el equipo más popular de Brasil.

El precio de los boletos de la reciente final del Campeonato Carioca, en la que el 'Fla' venció a una escuadra de la cuarta división, osciló entre 20 y 118 dólares, en un país en el que el salario mínimo equivale a 279 dólares.

Pero la pasión no ceja: para apoyar a su once adorado desde las favelas de Cantagalo, Pavão y Pavãozinho, Santos fundó en 2019 la barra "Fla PPG".

En lo alto del morro que vigila las playas de Copacabana e Ipanema, recrean la atmósfera del templo sudamericano cuando juega el 'Mengão', como en este cálido domingo de febrero contra el Vasco da Gama de Rio.

Decoran una antigua cancha de fútbol con banderas, hacen asados, entonan cánticos, beben cerveza y transmiten los partidos en pantalla gigante. E incluso comparten con hinchas del equipo rival.

"Lo del país del fútbol se está perdiendo", dice Pablo Igor, un 'vascaíno' de 38 años. "El fútbol es esto de aquí, la gente, los chicos de calle. Y estos chicos de calle, como fui yo, ya no tienen acceso" al deporte 'rey'.

F.A.Dsouza--DT